domingo, 2 de octubre de 2011

Muerta









A veces no suelo distinguir si es más doloroso verte tan tangible como yo o tan etéreo como la misma niebla... quizás porque en esta última las ganas de matarte no se presentan con tanta intensidad como en la primera... quizás, no sé.
Quizás porque es irrisoria tu naturaleza humana, verte de carne y hueso es obsceno para la inmaculada fisonomía de mis recuerdos que tan celosamente guardo intentado protegerlos de cualquier corrupción temporal...
No sé tal vez sea que el saberte respirando mientras "aquello" agoniza se me hace injusto, inaceptable, y la insulsa ironía del tiempo se hace más evidente que nunca.
Ver como el viento pasa entre tus cabellos, ver la sonrosada calidez de tus mejillas, el andar firme de tus pasos sobre el pavimento y vaho intempestivo de tu perfume, sentirte en un aquí lejano y distante, perdido en la dimensión intemporal y discontinua de un "quizás" de un "tal vez".
Y en tanto yo en una cercanía más que distante, te observo ensimismada intentado encajarte dentro de mis memorias, intentando que cada una de las piezas de este rompecabezas cruel y quimérico quepa dentro de ti. Y el caos de la retórica juega inverosímil con toda esta maraña de sucesos, sentimientos e individuos, mientras tú y yo no podemos hacer nada para evitarlo. Mientras dios aprieta un montón de botones y hace girar al mundo en un compás que solo él conoce, olvidándose por completo de tocar las que nos corresponden a nosotros dos.
Y el mal enfermizo de la esperanza, la fe incierta de un futuro anclado sobre un pasado borroso, me hace evocarte más cerca de lo que en realidad estás y me sorprendo a mi misma añorándote a unos cuantos metros, extrañándote a una decena de pasos, mientras tú imperturbable continuas tu andar. Y sin embargo, yo, presa de una tonta valentía emparejo mis pasos con los tuyos haciéndome resonar en las baldosas, mientras con paso ligero camino a tu lado, fingiendo no haberte visto y de reojo espero a tu mirada para verla clavarse en la mía y con la ilusión infantil que solo un niño y un verdadero amigo puede, esperar a que me sonrías. Son segundos invaluables, donde respiro plomo y cemento, donde los centímetro se vuelve millas, donde un apenas algo se vuelve un casi todo. Espero y veo tus ojos desviarse hacia mí y mi corazón espera un milagro, y veo tus pupilas negras voltear y volverse con una frialdad férrea, mientras un puño invisible salido de no sé donde impacta de lleno sobre mi pecho

-Auch!- digo en voz quedita, mientras me detengo y con una mano me apoyo a la pared de una casa, te veo 
alejarte, mientras me vuelvo transparente y volátil.

No sé qué hacer, no sé qué pensar, me siento en la banqueta  mientras la llovizna comienza a mojarme, mientras el frío me cala hasta los huesos, pero no el frío de la tarde, sino aquel de tus ojos, de tu indiferencia.
De pronto siento un germen instalarse en mi corazón y con una rapidez más que asombrosa plagar de inmediato cada rincón de él, me levanto, y observo en el horizonte tu figura empequeñecida, camino, camino y continuo mi andar mientras en mis bolsillos palpo un par de tijeras, ¿Qué hacen ahí? no lo sé, pero son perfectas ¿Para qué?, lo ignoro pero pronto puede que lo descubra , comienzo a correr para no perderte de vista y mi respiración se agita y mi pecho se inflama de un dolor punzante, de un ardor ácido y venenoso, esa ponzoña inútil llamada rabia...
Te alcanzo y con dedos temblorosos doy un pequeño toque sobre tu hombro, reaccionas y te vuelves hacía mí, mientras con la otra mano blando las tijeras
Tus ojos reflejan una evidente sorpresa, para luego con aire despectivo mirarme y preguntar

-Ah! Eres tú... ¿Qué quieres ahora?

Levanto mi brazo y veo en cámara lenta el impacto de las tijeras, el incesante ir y venir de sus hojas , veo cada puñalada, veo tus recuerdos, veo nuestro pasado, nuestras risas, observo ensimismada mientras con aire ausente te apuñalo hasta el cansancio, Y ahí sobre tu cuello está el purpura indeleble de tu sangre saliendo a borbotones, escucho el leve crujir de tu tráquea cediendo ante el filo de mi arma y ante el peso de mi rabia, el horror de tus ojos mirándome, buscando en los míos un porqué.
Caes al suelo, y te veo tirado ahí en el pavimento, mientras tu pecho se tiñe de un rojo intenso, mientras tu playera a rayas se ensucia con el escarlata de un pasado cruel, de un presente lleno de nada de un futuro que flota sobre un mar de dudas, mentiras y lagrimas.
Te  veo convulsionándote con gestos estrambóticos y grotescos, te arrastras hasta mis pies y con tus manos aprisionas mis tobillos, yo por algún reflejo traicionero, me agacho hasta quedar a tu altura y con un gesto de ternura incierta y enfermiza, te recuesto en mi pecho.
Con las últimas fuerzas que te quedan me tomas la cara y te acercas a mi oído, y siento tu aliento aún cálido sobre mí, respiro el olor mentolado de tu boca, y te escucho decir con una voz apenas perceptible
-Perdóname... per... perdo...name por favor
Te aparto y fijo mis pupilas en las tuyas para responderte
-A partir de hoy te he perdonado... Lástima que todo tuviera que ser así, tan... tan brusco, ¿sabes? tu sangre es bendita, borra la rabia, borra el dolor, lava todo pecado, toda ofensa... lástima que tuviera que ser así...
Te beso en los labios con un cariño infinito, sin mácula, sin la corrupción pasional, solo con el sentimiento de una hermandad, te beso robándote  el último aliento, sintiendo como me llevo tu último soplo de vida, mientras tu corazón se detiene.
Te suelto y te abandono en la acera, miro mis manos manchadas de ti, cubiertas de lo que fuiste, de pronto salgo de aquel trance y me encuentro de pronto rodeada por un mar de gente, unos tipos vestidos de azul y con pistolas me toman de los brazos, unas personas de blanco te levantan y te cubren con una manta blanca, escucho una voz conocida que llorosamente me pregunta

-¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué?

La miro a los ojos y con una seguridad casi demente le respondo

-Para ya no seguir muerta... me había cansado de estar muerta...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Creative Commons License
Ink Gravitation por Erendira Covix se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-SinDerivadas 3.0 Unported. Basada en una obra en absinthehide.blogspot.com Aplicada también a gráficos y fotografía por Sofía Julissa Flores Marín D.R Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en http://absinthehide.blogspot.com/ Creative Commons Attribution-NoDerivs 3.0 Unported License.