miércoles, 28 de diciembre de 2011

Extraños

Quizás a estas alturas ya debería haberme cansado de repetir el mismo sonsonete inútil de recordarte, es decir ya han pasado casi 4 meses tras los cuales mi memoria debería haber hecho un trabajo más o menos decente, pero en fin como verás (no es cierto nunca ves ni verás lo que de ti escribo) heme aquí sentada frente a una pantalla de nuevo saboreando tus memorias. En estos día me he puesto de una melancolía inaguantable, lapsos en los cuales cual suicida masoquista coloco en la laptop aquellas canciones que por primera vez conocí gracias a ti, las escucho y se dibujan en mi mente las estampas soleadas de aquellos día que convivimos juntos como hermano, tu risa y la simpleza de ciertas cosas que por su sencillez nos hacían felices (o al menos eso supongo) el sol, las cortinas, el suave vaivén de los árboles apostados a la ventana en aquel segundo piso, el olor del café con leche, el sonido de tu lápiz rozando las hojas blancas, mientras transcribías tus apuntes o hacías algún elaborado problema de química.
Aquella sensación de protección y hermandad que mi mente rememora con anhelo, la sombre ácida de las elucubraciones más estúpidas que pude escuchar de ti: " Es que siento que me quieres más que como amigo".
Aquel agujero en el estómago que nada tenía que ver con el hambre ni mi gastritis crónica, ese frío y esa puñalada invisible que sentí por la espalda. Me traicionabas.
Algo de humo gris me acompaño esos días, fumé como nunca saboreando la nicotina y el tabaco en cada bocanada, mientra sorbía lentamente algo que trataba de semejarse al vodka. Curiosamente todas las declaraciones posibles, habidas y por haber nunca salieron de tu boca, nunca vi tus labios abrirse para decírmelas, las oí en lenguas ajenas, con palabras metamorfoseadas que escindieron más mi ya destruida confianza.
Yo fui la que armada de un valor falso, de frases cortas y disculpas que sinceramente, ahora sé que no merecías, te abrí la puerta, ¿para que? para que me saliera yo. Nos volvimos extraños mientras yo empacaba poco a poco lo que decidí llevarme, solo lo mío, porque aquello que compartimos te lo dejé, no quería cargar de más, acomodé cosas en cajas de cartón, doble sábanas, guarde mi ropa, y con el pasar de las horas traté de odiarte o al menos de no añorarte antes de partir. Algo de música auto destructiva para entrar en ambiente, quizás un cigarro más y unas fotos que no me atreví a tirar a la basura. La amistad que había entre los dos la vi escapar esa mima mañana por la ventana, herida y espinada por tantas dudas, tras ellas partió mi confianza atada a una de sus piernas, y el cariño se disolvió más tarde en un lechero doble carga con cierta dosis de lágrimas y maldiciones.
La cuenta regresiva sigue implacable y la misma pregunta flota sobre mí ¿terminará el año y seguiremos siendo extraños?

viernes, 2 de diciembre de 2011

Continuidad...(O lo que es lo mismo: soy un asco para mantener las cosas)



Bipolar, bipolar ando bipolar... mierda otra vez no mames se supone que debo concentrarme...

Tengo los audífonos puestos y no hay música, es más ni siquiera he abierto el reproductor de Windows, si estuviera en mi estado de locura demencial pre-examen hipermegadificilisimo estaría escuchando a Bunbury, The Killers o Nirvana mientras me campechaneo un cuento de Bolaño y un texto de paquetes de ondas y transformada de Fourier. Pero no, hoy ando en un trance medio extraño, con aires pachequeros...Me puse a revisar mis escritos y los leí, leí unos cuantos, líneas saltadas; ninguno me gustó, ninguno me complació, y me dije por unos instantes: “ ¿Y pretendes que esto se llame escribir?”, quise matar a ese pensamiento pero el muy cobarde huyó dejándome un tanto intranquila. 
Me pasé por el blog de un amigo que hizo un poema en inglés (no mamen está bien chingón). Abro otro blog, leo y los cierro. Me empiezo a hartar y me comienza a entrar la onda emocional así suicida.... aunque ahorita no tenga ovarios suficientes para volver tomar en serio ese papel. Abro un último de mis escritos, uno al cual juré le continuaría la segunda parte... me quedé en algo que yo esperaba fuese trascendental, eso fue hace dos semanas, desde entonces no lo he modificado, es más ni siquiera he corregido mis disléxicas oraciones. Ya no le encuentro gracia, me cuesta seguirle con el hilo de la continuidad. Pienso en lo que haré, pienso en que quizás deba esperarme que me regrese la inspiración y seguirle, es decir no dé en balde me esforcé tanto en teclear casi 25 páginas a calibri numero 11...Se supone que yo estaba bien encaramada en esta historia, y de hecho juré que no sería como las demás, que solo las hago en el momento y no puedo darles una extensión que rebase las 6 o 7 páginas, cosas cortas, inmediatas que aseguran un final rápido. Luego me aburren, o me frustran, creo que es más lo segundo, me frustra no poder continuarles, que mi imaginación sea de poca mecha y después en un trágico final el documento acaba en la papelera de reciclaje, junto a fotos, comprimidos en winrar y música que ya no escucho. 
Así me manejo, no solo en lo que escribo sino también en mi quimérica vida, empiezo algo en mi vida, me gusta, me encaramo, me cuelgo... en fin...luego viene el desasosiego de no saber cómo seguirle, el aburrimiento, la desidia y el Plop de la muerte prematura de un algo que se supone esta vez era el mero bueno. No soy buena continuando, no soy buena dándole dosis de puntos suspensivos a mi vida, no conozco el continuará ni los títulos con número romano indicando que es solo n parte, y no es que no tenga capítulos en mi vida a los cuales no se les ha escrito el final, no, al contrario hay más de un par por ahí rondando que aún a estas alturas soportan a esta ”pseudoescritora barata de Tepito best-seller quinta región con trastorno mental incluido”, hay gente que se tipografió en mis absurdas paginas y se ha ido escribiendo con el pasar de los años, a veces se han puesto comas, para una pausa necesaria, puntos y seguidos para cerrar ciclos internos, puntos suspensivos de vez en cuando en mis haberes, y de cuando en cuando un par de puntos y aparte que me tuvieron es ascuas para luego regresar a escribirse de nuevo; sin embargo como todo los hay distintos, aquellos que desde un inicio prometieron volúmenes interminables, y al final ellos se alejaron de mis páginas, sin siquiera atreverse a poner el punto final como buena historia, sino que me relegaron ese ¿derecho? y tuve yo que hacerlo. Otros que apenas empezaron unos renglones y los dejaron a medias, hubo quienes en vez de escribir solo rayaron en los márgenes o quienes rayaron por rayar por el hábito de quedarse impresos en mí aunque fuese pura bazofia.

Así ha transcurrido mi volumen demencial de vida, muchos me arrancaron algunas páginas, otros negaron haberme leído alguna vez...son pocos los que aun se atreven a posarse sobre mis hojas y dejar una letrita por ahí, ínfima pero valiosa. Por eso es que me hice alérgica a las continuidades, a los finales felices después de "mil millones de copias vendidas en el mundo"... me hice poco adepta a aquellos lectores que ven el aspecto de mi portada y huyen despavoridos.

Ya ven acabo de escribir más de dos párrafos seguidos de puras sandeces, y sin necesidad de algún psicotrópico o vehículo volador mental. vuelvo a abrir el documento y lo observo, observo sus 25 páginas a calibri 11 con las rayitas rojas enarbolando los errores disléxico-ortográficos de la loca autora, me quedé en una persecución, y empiezo, empiezo a teclear "Back space" mientras el cursor se come una a una las letritas que imagino estarán gritando mientras un monstruo se las va comiendo y gritan como las personas que salen en las películas de Godzilla, y corren siendo alcanzadas, me detengo frenada en el 5 renglón... me arrepiento y el remordimiento y me imagino a mis personaje sufriendo tras la tecla del "back space", sangrando tinta negra de sus heridas... y me siento mal... y me da cosa, y me entra la cosquillita de nuevo y de pronto las personitas que están en la pantalla me comienzan a decir cómo seguirle. 
Una E de la palabra "él" me dice que es cuestión de esfuerzo y maña. "No todos los que escriben siempre la tiene fácil, no todos los que viven siempre pueden darle el follow a la vida; a veces hay que detenernos, descansar en el punto y aparte, recostarnos quizás sobre un coma y vislumbrar el paisaje blanco, y entonces con dedicación, esfuerzo, ingenio y maña comenzar a hacer letritas calibri 11, y darle al enter, y seguir haciendo la letritas reviviéndolas tras el teclado y la barra espaciadora"

martes, 15 de noviembre de 2011

Absinthe




Escribo porque mi cabeza es demasiado pequeña para la revolución que hay en ella...Entonces el papel juega el personaje de campo de batalla, mi lápiz el de arma y mis rebosantes ideas los guerreros que en una encarnizada batalla determinarán el rumbo de una historia o la rima de alguna estrofa

Habrá sangre derramada de palabras que no quieren ser dichas, puesto que se resistirán a ser escritas a ser plasmadas y que todos vean el interior de sus entrañas. Habrá también fantasmas y personas que deambularán por ahí, nombre que nunca se pierden, fechas números y caras, caras que sirven de máscaras a nuevos seres entintados que pretenden pasar desapercibidos ante las demás ideas.
Dentro de mí hay un alguien que pide a gritos letras y papel, que pide y clama líneas en una pantalla o líneas en una libreta.

-Escribe, escribe antes de que te explote el corazón, antes de que se te acabe la razón, escribe antes de que la locura no tenga cabida, antes de que la amargura y el odio te carcoman la vida.
Escribe anda pinta, raya, deja que el grafito de tu lápiz te salve ¿Qué padre nuestro ni que pancho cachondo en tanga? Escribe niña escribe antes de que te esfume y te disuelvas en el mar de memorias, de que perezcas en vida naufragando al olvido. El papel es sumiso hija, las hojas se doman pero ¿las ideas, las voces de "las otras"? Esas no nena esas no se calman tan fácilmente, por eso plásmalas deja que se rieguen sobre el llano blanquecino de la celulosa.

¿Y los sueños caídos y los amores no correspondidos, y las traiciones y los dolores de parto ajenos?

-Esos también querida esos también caben allí. Allí cabe todo, desde la señora con peinado chistoso que te mira desde la ventana de su casa con recelo, desde los besos dados a media luz, el perfume de aquel tipo que se ha ido, el olor del café que tomabas con él y su risa también métela ahí. Caben también tus demonios, aquellos espectros oscuros que suelen empañarte la vista de la vida, caben también la sangre derramada por una amiga al matar a su único y mejor hermano, caben la muerte y el pan de muerto, caben los bolsos de piel de oso y los osos con bolsos de piel. Mete todo allí pierde cuidado.

¿Y podré meter también a los niños abandonados, a las mujeres flacas y a las niñas cachetonas? ¿Podrán caber dentro de aquella hoja las risas ajenas, las historias de alguien más, los animales con voz de hombre, las balas, el humo de los cigarrillos, la música que escucho, las voces liquidas? ¿Dime caben allí también?

-Sí reina todo tiene lugar allí todo tiene lugar, hasta tu inmensa locura.

¿Y qué hago con los sueños rotos, con las personas de cristal, con las alas que mucha gente me ha dado a guardar, que hago con los ojitos azules de aquel príncipe, con los labios de miel de aquella muchacha, que hago con esas cosas delicadas? No quiero que se rompan, no quiero revisar el cajón de los papeles y encontrar todo desmenuzado como el bacalao de navidad... Navidad ¿Y las navidades de antaño? esas también se quiebran, ¿esas se podrán poner allí?

-Claro niña, solo que escribe lento  y pausado, desliza suavemente el lápiz, se tierna, se discreta, trátalo con cuidado y mesura y tatúalos con delicadeza y verás cómo se quedan quietecitos, sin moverse y nunca se rompen.

Lo tomo todo y lo voy colocando cada día cada hora, así despacito en las hojas, a punta de tinta o grafito, de noche o de día, derechito o de través. Lo voy colocando todo, lo voy guardando todo en el arcón de papel.

Un día mato a mi mejor amigo y lo beso en los labios, otro día veo a una loba huir de los cazadores, en un par de horas me mato al querer alcanzar un jugo,.. Hay semanas en las que una prostituta y un futuro esposo se encuentran en la oscuridad de la noche, o también me meto a la selva y de pronto soy un niño que odia el día de muertos, he llegado a navegar por las calles de antaño y he revivido a los muertos, he viajado a la selva y maldecido el nombre de una tal Eva, he visto la espalda sinuosa de una mujer que no me recuerda al despertar. He atendido a una niña de cabellos dorados en una cafetería y he blasfemado contra el dios de la lluvia. He llorado con ojos ajenos, hablado con voces que no son mías, volado con alas de otros, corrido, muerto y respirado de tantas y tan diferentes formas.

Al final de cada  párrafo me he extasiado de alegría o me encogido de miedo y penuria, tras cada coma he nombrado en silencio a quienes no leen lo que les dedico en el pseudo anonimato de mis letras.
Guardo todo eso día a día y nunca parece llenarse, siempre hay lugar para todo, desde el olor de los tamales hasta la soledad de dos almas. Desde la dulzura de dos corazones hasta el sarcasmo de un solitario ser.

Todo cabe y nunca se llena, espero y así siga y nunca se llene. Nunca.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Desmadrugada!

Pues les diré son las 2:55 am y se supone que debo acabar mi tarea, de la cual no llevo ni la mitad, y no creo acabar. Espero terminarla. Pues hoy solo diré que ando mal en eso de la inspiración, tantos exámenes y tareas me roban mis neuronas y no dejan mucho para las letras, eso es triste y me frustra porque eso de escribir es como la única cosa que puedo hacer para calmar mi locura, puesto que asesinar gente e incendiar casas esta penado por la ley (una lástima de verdad). pero bueno aparte de mi tarea y mi falta de inspiración tengo mi playlist de desvelada, es un monstruo quimérico en mi reproductor, con tintes extraños, un poco de rock Indie por aquí, metal por allá, rock melódico, alternativo, Folk-metal e incluso por  por recordar a alguien no sé que extraña razón unas canciones medias cursis. Sin más les dejo mi monstruoso Frankenstein musical. En entradas posteriores iré colocando otros playlists y se agradecerán aportaciones de su propia cosecha.

Playlist para una noche de desvelo y tarea de Fisica Moderna

1.-Read My Mind-The Killers

2.-Dying for An Angel-Avantasia

3.-Evil-Interpol

4.-Satania-Mago de Oz

5.-Nada-Zoé Ft Enrique Bunbury

6.-Shiver-Coldplay
7.-A Piece Of My Heart-Janis Joplin

Aquí empieza el desbarajuste Jajajajaja

8.-Tu Mejor Amigo-Leonel García

9.-Here I  Dreamt I Was an Architect-The Decemberists

Y el acabose XD Jajajaja
10.-Desde Mañana No Lo Sé-Tiziano Ferro

Espero les gusten alguna y también espero sus recomendaciones sobre buenas rolas para sobrellevar la madrugada :)

lunes, 24 de octubre de 2011

Formas de Amor



“Me dejarás dormir al amanecer, entre tus piernas, entre tus piernas, sabrás ocultarte bien y desparecer entre la niebla, entre la niebla…”
Soda Stereo con Andrea Echeverri-La ciudad de la Furia

Camino lentamente en la habitación, me quito las sandalias y pongo sobre el piso frío mis pies, me deshago de mi abrigo y me dejo caer sobre la cama, estoy cansada, harta, necesito perderme un instante dejar de sentir tanta pesadez, tanta sed terrestre, necesito dejar de ser palpable, quiero estar contigo, dejarme llevar por ti. Perderme esta noche.
Te llamo de una de las tantas formas que aprendí durante todo este tiempo, te llamo con dedos temblorosos, con el alma hambrienta de tu esencia, te llamo y me respondes, como siempre, cálida, dispuesta, exacta y precisa… respondes y te dejo entrar en mí, poco a poco, lentamente abandonándome al delirio que me empieza a sofocar.

Siento tu vibrar dentro de mí acariciando lentamente mi piel, tu retumbar sigiloso, tu armonía plena envolviéndome en una burbuja pegajosa e irreal, me das a beber de tu droga intangible, de esa droga que se esparce por entre el viento, que da retahíla a mis sueños más quiméricos, que me afloja las ataduras, con una nota de bemoles, con un sol que no resplandece pero que igual arde e ilumina mis noches noctambulas. Voces se entremezclan, voces ajenas a la mía, que siento tan familiares, acompañadas de acordes estrepitosos y sensuales, de ritmos avasalladores que se pierden en la inmensidad de lo absoluto, ahora estás más dentro de mí, más pegada a mi cuerpo, traviesa susurras mil fantasías exóticas en mis oídos, la piel se me eriza y siento un cálido fuego abrasar mi interior, me estas poseyendo, me haces tuya con un solo toque de metales, con un  solo solfeo de vientos, con solamente unos minutos de notas que se adhieren húmedas y fragantes a mi corteza cerebral, una a una tatuándose, impregnándose de ese misticismo propio de tu hechizo.
Un coro de ángeles demoníacos murmura pecados con sabor a plegarias, un varón sin rostro pero con garganta hecha dedos palpa dentro de mí, se escurre entre mis memorias, juguetea con mi sentir y ensalza mis sueños convertidos en perversiones inocentes. Una hembra aparece en escena haciendo eco en mis oídos con su voz líquida, con el melodioso tono de su boca, mientras me vende a precios de risa imágenes de un pasado que no es mío, me ofrece recuerdos ajenos usurpados para ser de mí propiedad.

He caído irremediablemente en un precipicio sin fondo, sin más forma que la de pentagramas flexibles con olor a humo y perfume, que sostienen memorias ideáticas, que guardan perezosos un arrullo mágico e insondable. De pronto se rompe la continuidad mística de este embrujo para darle paso a otro más, mi respiración se agita y tranquiliza en un ritmo demente, calma, deliro, calma delirio…Saboreo cada movimiento tuyo, cada vibrato, cada color de voces, me deleito hasta el hartazgo, sobre mi cara se dibuja una sonrisa enorme y satisfecha. Describes con cada una de tus formas, paisajes, caras que no conozco pero sí recuerdo, describes sentimientos ocultos en mí, rencor, odio, amor, esperanza, pasión y locura, los detallas minuto a minuto, segundo a segundo, sin dejar nada fuera, ni un ápice. Y entonces siento como nos vamos acercando al final al desenlace orgásmico de este frenesí musical  de este réquiem fantasioso de tu melodía, me siento elevar por entre los aires y con un riff de guitarras, un solo de bajos y unas voces en susurros, extasiarme hasta la locura de placer y gozo, mientras con tus últimas gotas de voz y sonido  me empapas hasta el fondo de mi alma sin dejar espacio para nada más que tú.
“Un hombre alado que extraña la tierra…”

Caigo de nuevo a la realidad, pesada, terrestre, tangible como antes, la burbuja pegajosa se rompe y las notas se despegan de mi piel, afuera la lluvia cae y se impacta sobre los cristales de mi ventana, se escucha un toc toc en mi puerta.

- Bájale a esa música está muy fuerte niña loca…

Sonrío con malicia, no le bajo, tan solo conecto los audífonos a la computadora, me siento frente a ella con la cabeza apoyada sobre la mesa, me los pongo y de nuevo comenzamos el viaje, de nuevo tu y yo, contigo mi música.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Cálido



¿Alguna vez han amado tanto que son capaces de cualquier cosa, capaces de rogar, de llorar, de suplicar y hasta de perderse en la falsedad, cambiar y perder todo… hasta la identidad misma?

 En mi vida ha habido un gran cambio, me he esmerado durante tanto tiempo para convertirme en algo digno de ella, en ser su nuevo amor, y enamorarla perdidamente, deje esa tonta timidez atrás para sustituirla por esa osadía varonil que tanto sé que le gusta, abandone aquella devoción sin recato y la disimule con una fingida indiferencia que sé la seducirá, mude de piel, de ropas, de andar, todo eso para ella, todo esto por ella, estoy dispuesto a dar pelea por su corazón a batirme en duelo con el propio destino. Y  esta noche pienso culminar mi batalla contra el osado Cupido, hoy podré por fin tener una oportunidad para ganármela, para que por fin su amor me pertenezca.

 8:00 am. El sol cálido se cuela dándome en la cara mientras por la habitación de esparce un ligero y fragante aroma a rosas, un compas armonioso se desprende de la copas de los arboles, cuyas ramas son movidas lentamente por la brisa tibia del amanecer.  Termino de abrir los ojos para percatarme de que no estoy solo, y que el origen de aquel embriagador y adictivo perfume viene justo de tu piel.
Me froto los ojos para asegurarme de que estoy totalmente despierto, para cerciorarme de que no estoy soñando y de que tu dócil y hermoso cuerpo boca abajo no es una simple ilusión. Mi corazón salta silenciosamente de alegría dentro de mi pecho, y un placer inmenso me invade. Si eres tú, eres tú de carne y hueso, ahí recostada sobre la cama, con tu anatomía semidesnuda y tu cabello revuelto.
Te contemplo con la devoción infinita que solo un enamorado puede tener, te observo avasallado por la hermosura casi divina que te caracteriza. Mis ojos traviesos y emocionados repasan cada detalle tuyo, cada elemento de tu afrodisiaca fisonomía. Se deslizan por entre las curvas sinuosas de tu espalda, contemplo tu piel dorada por el sol, las líneas estrechas de tu cintura y la pequeña pero visible insinuación de tus pechos puros cual ópalo precioso. Reparo en tus cabellos, esos rizos de noche que brillan a la luz matutina y con mano temblorosa los acaricio con un movimiento de inmensa ternura. Sientes el tacto de mis dedos y te giras boca arriba, temo despertarte de tu sueño y perturbar esta visión tan encantadora, sin embargo te vuelves a quedar dormida plácidamente y dejas al descubierto tu rostro, me quedo colgado de la imagen de tu cara, tus parpados, tus pestañas negras y tupidas, tu nariz fina y pequeña,  tus labios carnosos,  fuente de mis pensamientos más puros y pecaminosos.

Me quedo abstraído de la realidad, todo pierde importancia y el universo gira en torno a ti, en torno a tu fisonomía enredada entre la nívea blancura de los edredones, mi oído se aguza y puedo escuchar el ritmo arrullador de tu respiración, observo tu pecho contraerse como signo de esa vitalidad silenciosa que hay en ti. 

Mis manos suplican febriles el roce de mi piel con la tuya, mis labios ruegan un ósculo apasionado y mis ojos desean ardorosamente clavarse en la inmensidad de los tuyos; me acerco cautelosamente a tu cuerpo y con mano temblorosa toco tu vientre límpido y firme, me deslizo hasta tus hombros disfrutando cada textura de tu piel, cada contorno , cada curva, me acerco lentamente hacia tu rostro hasta quedar frente a ti, mi aliento se combina con tu respiración y para mi alegría veo como abres los ojos lentamente, dejando al descubierto dos pupilas de un intenso color café en cuyo fondo me veo reflejado. Me acerco un poco más y rozo ligeramente mis labios con los tuyos,  respondes entreabriéndolos y fundiéndote conmigo en un beso apasionado. Te estrecho entre mis brazos, con un ardor incierto, como temiendo que en cualquier momento te esfumes y te pierdas entre la brisa matutina. Tras unos instantes te apartas de mí y con un semblante turbado preguntas
-¿Quién eres?
Río tontamente pensando que se trata de alguna broma pueril de adolescente enamorada

-¿Qué quién soy?... pues señorita soy el amor de su vida
-No de verdad ¿Quién eres tú?...
-Vamos déjate de bromas amor… ¿acaso no sabes mi nombre?, no me recuerdas… siempre he sido tu eterno enamorado, hasta hace poco nunca habías osado volver la vista hacia mí, pero nunca perdí la esperanza de que algún día me amaras…por eso cambié, me volví el hombre del que cualquiera se enamoraría y al parecer el destino ha oído mis ruegos y visto mi lucha…

- No. No recuerdo.
-¿entonces? ¿No recuerdas nada de lo que pasó anoche?
-¿anoche?... sí pero ese de anoche no eras tú
Mi rostro antes relajado se tensa ante la posibilidad de algún desprecio tuyo, temo haber solo sido una aventura, un momento de debilidad. Temo haber sido usado.

-Claro que si… ese era yo amándote con toda mi alma, entregándome con todo mi corazón a ti.
-No. Ese era otro. Ese era el hombre tímido del que me enamoré, que siempre esperaba ser tocado por mi mirada, aquel que me adoraba como una diosa y que se había convertido en un títere
La miro estupefacto, y rígido, ella se levanta de la cama y con paso lento comienza a vestirse, mi razón trata de entender lo que ha sucedido, mi corazón clama a gritos una explicación
-pe… pero entonces ¿Qué soy yo para ti? ¿Quién se supone que soy yo ahora para ti?
-¿Tu?... uno más que conquisto, uno más que cae, uno más que consigue el trofeo de mi cuerpo…

Te miro alejarte impasible hacia la puerta del cuarto y en un arrebato de confusión y rabia te tomo del brazo y te jalo hasta quedar los dos frente a frente, con tus ojos clavados en los míos y con horror descubro en tu mirada el fantasma del olvido, no sabes quién soy, y lo peor es que yo tampoco puedo recordarlo.

sábado, 8 de octubre de 2011

Lalala...LOCA!!





Bueno, nadie lee, o al menos eso indican mis estadísticas del blog, pero bueno afrontemoslo, primero: no es yo le haga mucha publicidad aunque sinceramente sería buena idea hacerlo y además son pocos lo que al ver mas de dos párrafos seguidos de letras acceden a siquiera leerlos, les aburre leer y eso es triste y patético, no digo que precisamente leyendo se vaya  acabar el hambre mundial ni que vendrá la paz en toda la tierra. No. pero digamos que simplemente padeceremos de una ignorancia e insensibilización menos aguda, es como tener alguna enfermedad que es incurable controlada con algún tipo de medicina y sentir que no duele igual todo los días, aunque sepamos que nunca dejará de doler.
Sí,  a estas alturas tú despistado que caíste en este blog te habrás dado cuenta que esto no es otro cuento, es simplemente que hoy me levanté con ganas de quejarme  o de simplemente joder a quién lea esto (Jajaja no sé realmente si habrá algún "quién" leyendo esto) , cualquiera de las 2 anteriores opciones es válida.
Y sí, no soy escritora ni nada parecido, de hecho considero que estoy demasiado lejos de ese círculo de personas que de VERDAD ESCRIBEN cosas, no como yo que solo escribo (así en minúsculas) pero bueno mientras quiera evitar terminar en alguna institución psiquiátrica y siga teniendo este desmadre mental pues aquí seguiré, relatando cosas irreales,reales y una mezcla de ambas, con personas que existieron y otras que... bueno no estoy tan segura de que sí. Pobre blogger tener que soportar locas como yo debe ser agotador, ni modo se tendrá que aguantar :).





Absinthe

domingo, 2 de octubre de 2011

Llueve amor




Ha comenzado a llover otra vez, afuera se escuchan el ¡plip! ¡Plop! del agua, la lluvia cae impertinente sobre el techo y se desliza juguetona entre los cristales de las ventanas, corre en forma de riachuelos  que arrastran consigo, tierra y polvo, recuerdos y añoranzas.
Recuerdo aquella tarde que la vi, aquella vez que al igual que hoy la lluvia parecía estar conspirando en contra mía, ¿qué porqué? pues porque cada vez que me toca trabajar turno doble llueve, pero no una lluvia inocente de chipi chipi infantil y tierno, No, sino una lluvia torrencial, de esas que dan la impresión de que Tláloc aun anda por ahí pululando... ehm pero creo que me he ido por otro lado ¿no?... les estaba hablando de aquel día que la vi, Oh! si ya recuerdo, ese día el local estaba prácticamente vacío a no ser por uno que otro colado que pasaba a guarecerse sin si quiera dejar propina por el refugio dado. Fue aquel sábado de noviembre que la conocí, llego traída por una leve ráfaga de viento que se coló cuando ella con manos ágiles aparto la puerta y se deslizó juguetona al interior.
Percibí su perfume cálido y dulce, vi su figura bajo los pliegues de aquella gabardina gris. Y entonces sentí como entraba, pero no al negocio, sino a todo mi ser. La sentí entrar sin apenas prevenirme, abriendo puertas que desde hacía tiempo estaban cerradas, se dejó venir sin precaución causando revuelo, desordenando mi interior, como un remolino, como un terremoto. Vi sus ojos color miel y los sentí clavarse en mi corazón, sentí su risa, su cara, su cabello estrangulando todas las penas que en aquel momento estaban recluidas en mi alma. Escuché sus pasos acercarse cada vez más a la barra, sentí una fuerza gravitatoria que me llamaba hacia ella, y casi morí de alegría cuando esbozó una sonrisa frágil de cristal y con voz angelical exclamó:
-Buenas tardes... oye ¿me das un lechero doble carga por favor?
Yo estaba en shock, estaba impactado, acababa de ser atropellado por la hermosura de aquel ensueño hecho mujer, mis ojos estaban fijos en ella y de mi boca no salía ningún sonido
-Oye... ¿estás bien?
Necesitaba hablar, lo necesitaba, quería preguntarle su nombre, saber de ella, quería decirle cuan bella era, abrí mis labios y con un tartamudeo recién adquirido repliqué

-Cla claro... Co, co, con leche de, de, descremada o Light

Ella advirtió mi nerviosismo, sonrió desplegando una mueca que me pareció de compasión y ternura, se río par sí misma y dijo:
-Descremada estaría bien...
Camine robóticamente hasta la máquina de café y comencé a prepararlo, escogí secretamente el mejor vaso, abrí un paquete nuevo de café pese a que había ya uno a medias, y cuidé que el agua y la leche estuviesen a temperatura perfecta. Coloque el vaso en uno de esos platitos conmemorativos y a lado de cortesía de mi 
bolsillo puse una galletas de chocolate propiedad del jefe.

-A, a, aquí tienes...

Extendí la mano para ofrecerle lo que había pedido, lo tomó con manos suaves y de inmediato llevo aquello a sus boca, entonces fue que desee ser café, desee con todas mis fuerzas, ser aquel líquido para que tal como lo estaba haciendo ahora me tocara con sus labios, quería sentirlos, quería que me tocaran co aquella sonrosada piel, con aquel vaho de flores. Envidié aquel café, lo envidié como si se tratase de algo vivo, a aquel vaso, y a aquella cuchara, los envidié porque ellos podían sentirla, porque estaban a merced de sus dedos, de sus manos, de su boca y yo sin embargo estaba ahí solo contemplando.
No sé cuánto tiempo pasó, hasta que me percaté de que ella había vaciado por completo el vaso, y entonces sentí una punzada en el corazón, sabía lo que aquello significaba, sabía que terminado el café ella debía marcharse, al menos eso era lo que indicaba el protocolo.
Y entonces aquella ponzoñosa envidia hacia el café se tornó en una desesperada ansia de que permaneciera intacto, desee que aquel vaso se volviese a llenar y que nunca se vaciara, quise que aquel café fuese eterno, inacabable, al igual que esto que estaba sintiendo ahora.

-Muy buen café... estaba muy rico

-Eh?... gra, gracias...

-Oye mira ha dejado ya de llover... vaya que bien

Entonces me di cuenta de que era cierto, el cielo habíase despejado, y las nubes grises que antes tapizaban el cielo ahora daban paso a un firmamento límpido y azul. Odie a Tláloc de nuevo, ahora por no dejar que siguiera lloviendo, lo odie.
Vi como se alejaba, vi como se levantaba de la silla y caminaba con paso ligero dejando tras ella una estela de fragante aroma, mientras sus cabellos se removían al compás de sus pasos, vi su silueta perfecta de hada enmarcada por la luz del sol que de nuevo empezaba a colarse, la vi alejarse y decirme adiós con la mano.
¡Demonios, demonios demonios!, no le pregunté su nombre... que tonto soy, me maldije a mi mismo miles de veces durante el resto del día, durante los siguientes días y las consecuentes semanas. Mientras a punta de lápiz y papel cada noche intentaba que no se me borrara de mi cabeza, intentaba hallarla en todo, en la brisa de la tarde, en el olor de café recién hecho, en el perfume de las flore, en mis ojos cuando me veía al espejo todas las mañanas, la había encontrado y no quería perderla, no quería perderla pese a que nunca fue mía.

Y ahora estoy aquí sentado, recordándola, rememorándola bajo esta lluvia, rogándole al dios de la lluvia que con su llanto me la regrese, que tras las corrientes, los charcos y la humedad venga ella con su perfume, con sus ojos de miel, con su cabello de oro.
-Ahhhh maldito Tláloc deja ya de joder...
Exclamo con un aire pesado y triste, esta deidad nomás trae lluvia, y no me la regresa a ella, ¿Por qué caramba? ¿Por qué?
Entonces en medio de mi locura, en medio de esta desesperación causada por aquella ninfa de agua, comienzo a decir una letanía insulsa y demente, comienzo a dirigirme a aquel que hace llover:

-Tráela de nuevo por favor, tráela, Tláloc y prometo comprar una imagen tuya lo prometo, pero por favor tráela de vuelta...

Mi discurso infantil se pierde entre los sollozos desesperados de mi desgracia, me siento desolado, derrotado, vacío y estúpido, porque sé que aunque lloviesen mares ella no volverá, no volverá.
Veo el reloj marcando casi las 7, mi turno ha terminado, me limpio los ojos y comienzo a quitarme el mandil y la gorra, me volteo y comienzo a acomodar los vasos, las cucharas. De pronto salida de algún rincón escucho una voz celestial que me suena familiar diciendo

-Hola Oye... me das un lechero doble carga por favor

Sonrío para mí mismo y pienso

"Demonios donde venderán estatuas de Tláloc"




Fotografía "Dosis perfecta" D.R Sofía Julissa Flores Marín Octubre 2011

Niégame

Niégame, di que no me conoces, di que nunca me has visto, di que jamás hemos cruzado palabra alguna... dilo, pero cuando en algún momento te dignes a mirarme a los ojos te quebrarás, te harás polvo, serás nada.
Quema las fotos, tira los recuerdos, esconde los regalos, evita los caminos, las veredas, y pasa sin verme, hazlo que allá en la oscuridad de tus noches, y en el dulce amanecer de tus madrugadas, escucharás mi voz salida de algún recoveco traicionero de tu memoria, verás mis ojos reflejados en los tuyos al verte en el espejo, sentirás mi perfume envolverte como hiedra venenosa asfixiando poco a poco tu orgullo y resquebrajando cada parte de esa roca inútil con la que cubres tu ser.
Llena mi espacio vacío con alguien más, con la presencia de alguien mejor, resana con besos ajenos los huecos que dejé, repara con la mirada de una extraña las heridas que tú mismo te hiciste, hazlo porque yo sé bien que en el silencio de tu conciencia, no podrás borrarme, tienes tatuados pues todo lo mío en ti, todo lo tuyo en mi, tienes grabados por el tiempo, cincelados por el cariño, los recuerdos, tienes tatuado en tu corazón mi nombre con la tinta indeleble de la memoria.
Maldíceme en la distancia, grita mil blasfemias a mi salud, reniega de mí, de lo que fuimos, ensucia mis memorias con el vómito espantoso de tu rencor, vamos atrévete que después de rodillas pedirás a dios perdón, te confesarás con tus demonios para amainar tu culpa y encenderás velas  con mis iniciales mientras en silencio dices una plegaria por mí.
Yo lo sé, lo sé ¿sabes por qué? Porque yo hago lo mismo todo los días, todo los días. Vamos niégame y después arrepiéntete, que yo también lo haré. 

Muerta









A veces no suelo distinguir si es más doloroso verte tan tangible como yo o tan etéreo como la misma niebla... quizás porque en esta última las ganas de matarte no se presentan con tanta intensidad como en la primera... quizás, no sé.
Quizás porque es irrisoria tu naturaleza humana, verte de carne y hueso es obsceno para la inmaculada fisonomía de mis recuerdos que tan celosamente guardo intentado protegerlos de cualquier corrupción temporal...
No sé tal vez sea que el saberte respirando mientras "aquello" agoniza se me hace injusto, inaceptable, y la insulsa ironía del tiempo se hace más evidente que nunca.
Ver como el viento pasa entre tus cabellos, ver la sonrosada calidez de tus mejillas, el andar firme de tus pasos sobre el pavimento y vaho intempestivo de tu perfume, sentirte en un aquí lejano y distante, perdido en la dimensión intemporal y discontinua de un "quizás" de un "tal vez".
Y en tanto yo en una cercanía más que distante, te observo ensimismada intentado encajarte dentro de mis memorias, intentando que cada una de las piezas de este rompecabezas cruel y quimérico quepa dentro de ti. Y el caos de la retórica juega inverosímil con toda esta maraña de sucesos, sentimientos e individuos, mientras tú y yo no podemos hacer nada para evitarlo. Mientras dios aprieta un montón de botones y hace girar al mundo en un compás que solo él conoce, olvidándose por completo de tocar las que nos corresponden a nosotros dos.
Y el mal enfermizo de la esperanza, la fe incierta de un futuro anclado sobre un pasado borroso, me hace evocarte más cerca de lo que en realidad estás y me sorprendo a mi misma añorándote a unos cuantos metros, extrañándote a una decena de pasos, mientras tú imperturbable continuas tu andar. Y sin embargo, yo, presa de una tonta valentía emparejo mis pasos con los tuyos haciéndome resonar en las baldosas, mientras con paso ligero camino a tu lado, fingiendo no haberte visto y de reojo espero a tu mirada para verla clavarse en la mía y con la ilusión infantil que solo un niño y un verdadero amigo puede, esperar a que me sonrías. Son segundos invaluables, donde respiro plomo y cemento, donde los centímetro se vuelve millas, donde un apenas algo se vuelve un casi todo. Espero y veo tus ojos desviarse hacia mí y mi corazón espera un milagro, y veo tus pupilas negras voltear y volverse con una frialdad férrea, mientras un puño invisible salido de no sé donde impacta de lleno sobre mi pecho

-Auch!- digo en voz quedita, mientras me detengo y con una mano me apoyo a la pared de una casa, te veo 
alejarte, mientras me vuelvo transparente y volátil.

No sé qué hacer, no sé qué pensar, me siento en la banqueta  mientras la llovizna comienza a mojarme, mientras el frío me cala hasta los huesos, pero no el frío de la tarde, sino aquel de tus ojos, de tu indiferencia.
De pronto siento un germen instalarse en mi corazón y con una rapidez más que asombrosa plagar de inmediato cada rincón de él, me levanto, y observo en el horizonte tu figura empequeñecida, camino, camino y continuo mi andar mientras en mis bolsillos palpo un par de tijeras, ¿Qué hacen ahí? no lo sé, pero son perfectas ¿Para qué?, lo ignoro pero pronto puede que lo descubra , comienzo a correr para no perderte de vista y mi respiración se agita y mi pecho se inflama de un dolor punzante, de un ardor ácido y venenoso, esa ponzoña inútil llamada rabia...
Te alcanzo y con dedos temblorosos doy un pequeño toque sobre tu hombro, reaccionas y te vuelves hacía mí, mientras con la otra mano blando las tijeras
Tus ojos reflejan una evidente sorpresa, para luego con aire despectivo mirarme y preguntar

-Ah! Eres tú... ¿Qué quieres ahora?

Levanto mi brazo y veo en cámara lenta el impacto de las tijeras, el incesante ir y venir de sus hojas , veo cada puñalada, veo tus recuerdos, veo nuestro pasado, nuestras risas, observo ensimismada mientras con aire ausente te apuñalo hasta el cansancio, Y ahí sobre tu cuello está el purpura indeleble de tu sangre saliendo a borbotones, escucho el leve crujir de tu tráquea cediendo ante el filo de mi arma y ante el peso de mi rabia, el horror de tus ojos mirándome, buscando en los míos un porqué.
Caes al suelo, y te veo tirado ahí en el pavimento, mientras tu pecho se tiñe de un rojo intenso, mientras tu playera a rayas se ensucia con el escarlata de un pasado cruel, de un presente lleno de nada de un futuro que flota sobre un mar de dudas, mentiras y lagrimas.
Te  veo convulsionándote con gestos estrambóticos y grotescos, te arrastras hasta mis pies y con tus manos aprisionas mis tobillos, yo por algún reflejo traicionero, me agacho hasta quedar a tu altura y con un gesto de ternura incierta y enfermiza, te recuesto en mi pecho.
Con las últimas fuerzas que te quedan me tomas la cara y te acercas a mi oído, y siento tu aliento aún cálido sobre mí, respiro el olor mentolado de tu boca, y te escucho decir con una voz apenas perceptible
-Perdóname... per... perdo...name por favor
Te aparto y fijo mis pupilas en las tuyas para responderte
-A partir de hoy te he perdonado... Lástima que todo tuviera que ser así, tan... tan brusco, ¿sabes? tu sangre es bendita, borra la rabia, borra el dolor, lava todo pecado, toda ofensa... lástima que tuviera que ser así...
Te beso en los labios con un cariño infinito, sin mácula, sin la corrupción pasional, solo con el sentimiento de una hermandad, te beso robándote  el último aliento, sintiendo como me llevo tu último soplo de vida, mientras tu corazón se detiene.
Te suelto y te abandono en la acera, miro mis manos manchadas de ti, cubiertas de lo que fuiste, de pronto salgo de aquel trance y me encuentro de pronto rodeada por un mar de gente, unos tipos vestidos de azul y con pistolas me toman de los brazos, unas personas de blanco te levantan y te cubren con una manta blanca, escucho una voz conocida que llorosamente me pregunta

-¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué?

La miro a los ojos y con una seguridad casi demente le respondo

-Para ya no seguir muerta... me había cansado de estar muerta...

Eteréo

Mis pasos resuenan en el adoquín con un ritmo presuroso y rápido, cualquiera diría que soy una más que vive inmersa en el desbordante río de la cotidianeidad, sin embargo no es la vida apresurada la que dirige estos pasos acelerados y fuera de control. No. Es el instinto casi sobrehumano y psicópata de huir de algo poco menos  tangible que el viento y poco menos real que los sueños, huyo de algo que yo misma cree y que a pesar de eso no me pertenece completamente, huyo de esa cosa que oscila entre lo real e ilusorio. Huyo de ti, de tus recuerdos.
Camino en línea recta y doy vuelta  a la izquierda, observo a mi alrededor, personas que van y vienen, la niebla que empieza a insinuarse, el olor dulce que surge de los puestos callejeros y al fondo aquel pequeño lugar escondido entre la maraña de edificios, de repente de entre la gente, de entre las mesas, las sillas y los muros; surges, te veo con el alma en un hilo, con el aliento suspendido en medio de mi boca, te veo ahí transparente, volátil, impoluto. Es el recuerdo de aquella primera vez que te vi; y vas vestido como esa primera vez, con ese aire desgarbado, despreocupado y con los ojos naufragando en los mares de tus propios pensamientos; pantalón café, sudadera gris y aquella bufanda negra a rayas, el pretexto de nuestro primer acercamiento y nuestra primera charla. El corazón me late a mil, mi respiración se acelera y doy media vuelta dispuesta a alejarme de aquel lugar. Siguiente esquina doy vuelta  a la izquierda y continuo mi andar con paso urgente, el frío congela el aire que entra a mis pulmones y me hace sentir en plena era de hielo. 

Hielo, como el hielo que distinguí en tus ojos la última vez que nos vimos, aquella vez que decidiste marcharte.
Siguiente esquina vuelta a la derecha. De pronto algún reflejo involuntario y totalmente desafortunado, me hace voltear hacia la acera izquierda. Me quito los lentes y los limpio para poder desengañarme de que lo que veo no es una jugarreta de mi defectuosa visión. Y ahí estás de nuevo, recargado contra aquel muro blanco, con esa pose de galán barato de telenovela, te veo igual que antes hecho apenas un soplo, pero a pesar de eso reconozco cada facción y detalle tuyo; tu sonrisa encantadora, tus ojos soñadores y aquel cigarrillo que pende de tus labios, con una de tus manos me invitas a alcanzarte, y parece que te oigo de nuevo decir mi nombre como aquella vez que por primera vez en aquel muro nos besamos. Me quedo petrificada  sobre el suelo, flotando en la duda de si ir a tu encuentro, aún a sabiendas de que no eres más que un simple ensueño mío, o de huir despavorida de ahí. Instintivamente llevo ms dedos a mis labios y los recorro como si al hacerlo pudiera en ellos leer aquel beso fortuito y salvaje, un torrente de imágenes se agolpa en mi cabeza y por enésima vez rememoro aquel instante, aquel momento en el cual mi aliento se detuvo justo frente a tu boca combinándose con el tuyo, vuelvo a sentir tu perfume adictivo, tus brazos sosteniéndome y aquellos tus ojos profundos y grises mirándome. El claxon de una motocicleta me saca de mis ensoñaciones para percatarme que me hallo en medio de la calle al alcance cercano de cualquier vehículo. El terror empieza a brotar con más intensidad dentro de mí y se mezcla de una forma extraña con la añoranza que me dan los fantasmas de mis recuerdos, o más bien de tus recuerdos. Con los ojos hago repaso del lugar donde estoy  y mentalmente me ubico. Solo faltan dos cuadras más y llegaré a casa, debo llegar, es el único lugar donde estaré segura, donde quizás ya no me persigan tus memorias.

Camino, no, mejor dicho corro las siguientes dos cuadras, llego a la puerta de mi casa y con mano temblorosa busco las llaves, las inserto en la cerradura y al voltear hacia la calle, me parece verte surgir de entre la bruma vaporosa, comienzo a distinguir con horror tu cuerpo, y mi necesidad de abrir se vuelve intempestiva, debo abrir, debo abrir ahora antes de que otro fantasma  tuyo me alcance. La puerta cede ante mi desesperación y entro. Respiro un poco aliviada y camino en el pasillo dirigiéndome a mi habitación. De pronto suena el timbre. Abro y te veo frente a mí, con el pelo revuelto, con aquella bufanda, los ojos soñadores siguen ahí  solo que ahora los empaña un aire triste, la sonrisa se ha ido para darle paso  a una mueca  de intransigente soledad. Mi pavor antes esfumado vuelve a surgir ante la aparición de otro recuerdo tuyo, y crece inconmensurablemente cuando me percato de que para mayor desgracia mía no es otra memoria en pena, sino que eres tú de carne y hueso, tú sin transparencias ni volubilidad, tú pesado y terrestre como yo.  Tus labios se abren para decir aquella frase que recordaría durante el resto de mi vida

-por favor perdóname

Mi corazón acelerado se apacigua y conmueve al ver que dos pequeñas gotas se deslizan por tus mejillas, reacciono y lo único que alcanzo a decir es

-¿quieres pasar?
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